EcoSapiens: Educación Ambiental para el Futuro del Planeta

 

24 de julio de 2024

 

“La educación ambiental no solo enseña a ver la belleza de la naturaleza, sino también a entender y respetar su fragilidad”

Richard Louv

 

Nuestro mundo se enfrenta actualmente a problemas medioambientales sin precedentes que ponen en peligro nuestra vida y la de las generaciones futuras. Entre los retos críticos que requieren una respuesta inmediata están la contaminación, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

Entonces, a medida que somos testigos de las consecuencias de las actividades humanas sobre el planeta, se hace evidente que una sociedad bien informada y alfabetizada ambientalmente es esencial para crear soluciones tangibles y verdaderas.

 

En este sentido, la educación ambiental proporciona a las personas los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para comprender y abordar estos desafíos, y, por lo tanto, desempeña un papel vital en la configuración de una sociedad más consciente de su entorno. Para ello, la educación ambiental busca promover la reflexión, la autocrítica, el sentido de responsabilidad y el fomento de prácticas más sostenibles [1].

 

Justamente, una de las principales funciones de la educación ambiental es profundizar en la comprensión de la interconexión de los ecosistemas y el delicado equilibrio que sustenta la vida en la Tierra. Esto ayuda a las personas a reconocer el profundo impacto de las actividades humanas en el medio ambiente y les proporciona una comprensión más profunda e individual de las consecuencias de sus acciones.

 

Además, a través de la educación ambiental, las personas aprenden conceptos ecológicos y cuestiones medioambientales como el cambio climático, la destrucción de hábitats, la escasez de agua, la contaminación, entre otros temas de igual relevancia mundial y local. Todo con el fin de ayudar a que como humanidad seamos capaces de tomar decisiones más conscientes y amigables con el medio ambiente [2].

 

Pero, no basta con el conocimiento y la intención de cambio, ya que resulta imprescindible comprender la naturaleza de la transformación para actuar en consecuencia. Y, esa comprensión tiene que considerar, en gran medida, la naturaleza de los procesos de aprendizaje implicados. En otras palabras, si queremos que la educación ambiental sea algo más que un discurso normativo, etéreo y vacuo, es vital trabajar más los aspectos psicoeducativos, socio-comunitarios y didácticos [2].

 

Afortunadamente, en medio de esta perplejidad, hay algo que sí sabemos: la educación ambiental se erige como uno de esos cortafuegos que nos pueden ayudar a evitar volver a pasar por situaciones como la pandemia del COVID-19. Porque, si algo hemos aprendido durante las épocas de crisis, es que debemos cambiar nuestra forma de relacionarnos con el entorno que nos rodea.

 

Así, para cambiar esta forma de habitar el mundo es necesario tomarse en serio la educación ambiental y su impacto en las mentes y los comportamientos humanos. Primero que nada, la Educación Ambiental se constituye en dimensión de la educación y debe:

 

  1. ser introducida intencional e integralmente en todo el sistema educativo; 
  2. estar dirigida a la apropiación y generación de conocimientos, al desarrollo de hábitos, habilidades, capacidades y a la formación de valores que propicien cambios de pensamiento, de sentimientos y de comportamientos hacia nuevas formas de relación de los seres humanos con la naturaleza, de estos entre sí y con el resto de la sociedad. 

 

Esta formación se constituye en premisa para que la sociedad pueda contribuir a un desarrollo sostenible genuino [3].

 

Para la consecución de esta tarea es necesario propiciar escenarios para el diálogo, la discusión y la reflexión colectiva, con miras a generar una construcción social del conocimiento del saber ambiental, ubicado éste desde la diversidad, la complementariedad y los contextos territoriales. 

 

Asimismo, en el marco de estos diálogos y acciones debemos insertar a las diferentes iniciativas privadas y públicas que, con sus ideas, metodologías, proyectos y propuestas permiten que todo este proceso defina roles y responsabilidades en la promoción del espíritu de colaboración, de sinergia y de complementariedad para un desarrollo integral “del – ser”, donde se tome en cuenta la realidad socio-ambiental como insumo para la construcción colectiva de los procesos de aprendizaje y profesionalización [4].

 

En conclusión, y a modo de reflexiones preliminares sobre la educación ambiental y su centralidad en el siglo XXI ante la crisis socio-ambiental y económica en la que nos encontramos, podemos sostener que esta mirada de la educación se puede entender como una herramienta clave e indispensable para cambiar los pensamientos, hábitos y acciones que están degradando la vida y nuestro planeta. Preservar nuestra identidad ecológica, histórica y cultural, y nuestra propia existencia depende de ello. Es así como se hace necesario transitar a la co-construcción de EcoSapiens ante el contexto glocal actual que nos aqueja como humanidad.

 

Mariel Bueno Cordero

Ingeniera Agroindustrial con Especialización en Educación Ambiental, Magíster en Ciencias de la Geoinformación y Observación de la Tierra con énfasis en Planificación del Territorio. Actualmente, investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático (CICC) de la Fundación Grothendieck.

 

Contacto: bmarielc@gmail.com

 

 

Referencias

[1] Greenfield, E. (2023). What Is the Need for Environmental Education?. Sigma Earth. Uttar Pradesh, India. Obtenido de: https://sigmaearth.com/what-is-the-need-for-environmental-education/

[2] García, J. E. (2000). Educación Ambiental y ambientalización del currículum. (F. Perales, & P. Cañal, Edits.) Alcoy: Marfil.

[3] Fernández P., C., Guerrero D., D., Pesante L., E., Batista P., F. y Hernández F., D. (2012). La educación ambiental, una necesidad de estos tiempos. EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 17, Nº 175. Obtenido de: https://www.efdeportes.com/efd175/la-educacion-ambiental-una-necesidad-de-estos-tiempos.htm

[4] Flórez Restrepo, G. A. (2012). La educación ambiental: una apuesta hacia la integración escuela-comunidad. Praxis & Saber, 3(5), 79–101. https://doi.org/10.19053/22160159.1135

 

 

 

 

 

548 lecturas

8