Las Alas de la Cooperación

 9 de agosto de 2024

 

Cuento escrito por: *J. Alexandra Rozo López

                                                     

En un prado verde y florido, donde el sol brillaba cálido sobre las margaritas y los girasoles, vivía una colmena de abejas trabajadoras. Estas abejitas, lideradas por la sabia abeja reina Apis, eran famosas en todo el bosque por su arduo trabajo y su extraordinaria cooperación.

 

Cada mañana, antes de que despuntara el sol, las abejas salían de la colmena en busca de néctar y polen. Trabajaban incansablemente, zumbando y aterrizando de flor en flor, recolectando el dulce néctar que luego convertirían en miel color oro. A pesar de ser pequeñas, sabían que su labor era crucial para mantener un prado colorido: césped verde vivaz; rosas amarillas, blancas y rojas; flores moradas, naranjas y azul cielo; flores con aromas dulces, un dulce poco agobiante; más bien envolvente y cautivador.

 

Una mañana, mientras exploraban una nueva zona del bosque, las abejas se encontraron con una mariposa cansada y hambrienta. La mariposa les contó que estaba perdida y no podía encontrar su camino de regreso a su hogar. Sin dudarlo, las abejas decidieron ayudarla. Una de ellas guió a la mariposa con señales de vuelo, mientras las otras abejas crearon un puente con sus cuerpos para que la mariposa pudiera descansar y recuperar fuerzas.

 

La mariposa, conmovida por el acto de generosidad y cooperación de las abejas, les preguntó por qué eran tan amables. Una abeja respondió con orgullo: “En nuestra colmena, aprendimos que juntas somos más fuertes. Nuestro trabajo no solo es recolectar miel, sino también ayudar a quienes lo necesitan y cuidar nuestro entorno”.

 

La mariposa asintió con gratitud y voló de regreso a su hogar, prometiendo contarle a todos sobre las increíbles abejas del prado. Desde entonces, las abejas fueron aún más respetadas en el bosque. Los animales del prado y del bosque sabían que sin las abejas, muchas flores no podrían polinizarse y muchas criaturas no tendrían alimento.

 

Así, día tras día, las abejas continuaron su importante labor con dedicación y alegría, recordando siempre que su fuerza radica en su unidad y cooperación. Y aunque eran pequeñas, su impacto en el mundo era verdaderamente grande y vital para la vida en el prado y, tal vez, más allá de él.

 

 

 

*Psicóloga y Literata de la Universidad de los Andes de Colombia. Estudiante de la Especialización en Neuropsicología de la Educación de la Universidad Ibero de Colombia. Co-directora de la Fundación Grothendieck e Investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático (CICC). 

 

 

 

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