Nacimiento del Guardian de los Zumbidos en un Huerto

Lunes 29 de octubre de 2024 

 

Cuento escrito por: J. Alexandra Rozo López

 

En una soleada mañana de primavera, la clase de cuarto grado de la escuela primaria se dirigía emocionada hacia un huerto cercano para su excursión anual de observación de la naturaleza. Todos los niños estaban entusiasmados por explorar y aprender sobre las plantas y los insectos.

Entre los niños se encontraba Lucas, un niño curioso y lleno de energía. Lucas siempre mostraba un interés especial por los animales y la naturaleza. Llevaba una camiseta azul con dibujos de abejas, porque decía que eran sus insectos favoritos.

 

Durante la excursión, mientras el grupo de niños gritaban lo que veían, olían y sentían: “¡girasol, rosada, dulce, margarita, libélulas, suave, pájaros!”, Mario gritó:

 

— ¡Lucas, cuidado, te está persiguiendo una abeja, te va a picar!

 

Al escuchar esto, la profesora Fanny se dirigió cuidadosamente a él y, al detallar a la abeja, dijo:

 

—Tranquilo, Lucas, esta abejita es una melipona, no te va a picar. Esta especie es muy dócil y no tiene aguijón, por lo que es inofensiva. Trabajan en conjunto recolectando néctar para hacer miel.

 

—Sí, he leído sobre ellas. Son conocidas como “abejas sagradas mayas”, por las propiedades medicinales de su miel, que sirve para tratar problemas respiratorios y digestivos —dijo Lucas.

 

—¡Exacto! Las meliponas no solo producen miel, que es un alimento delicioso y curativo para nosotros, sino que también son responsables de polinizar muchas plantas y flores. Sin estas y otras especies de abejas, muchas de las frutas y verduras que disfrutamos todos los días no podrían crecer —agregó Fanny.

Lucas sonrió al escuchar las palabras de la profesora y observó con admiración a la pequeña abeja que zumbaba entre las flores.

 

—Es increíble todo lo que pueden hacer estas abejas —dijo, mientras seguía con la mirada a la melipona—, ¡y pensar que son tan pequeñas!

 

—Lo más pequeño a veces es lo más importante —respondió la profesora Fanny, guiñándole un ojo.

 

El grupo de niños continuó su recorrido por el huerto, descubriendo más flores, insectos y asombros de la naturaleza. Lucas, fascinado por todo lo que aprendía, decidió que, al crecer, protegería a las abejas y se aseguraría de que siguieran volando y polinizando por muchos años más.

 

El tiempo de la excursión finalizó. Lucas miró una última vez al huerto y, tanto él como sus compañeros, regresaron a la escuela llevando consigo una nueva lección y muchos secretos  sobre la importancia de cuidar a las abejitas y, con ello, la naturaleza, un universo lleno de vida, conexiones y pequeñas maravillas. 

 

 

*Psicóloga y Literata de la Universidad de los Andes de Colombia. Estudiante de la Especialización en Neuropsicología de la Educación de la Universidad Ibero de Colombia. Co-directora de la Fundación Grothendieck e Investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático (CICC). 

 

 

 

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