Historia Pública y Víctimas en Colombia
31 de julio de 2024
Escrito por: Sara Clemencia Rubio Botero*
Para comenzar, debo mencionar que la Real Academia Española (RAE) [1], define “víctima” como una persona que sufre daño, perjuicio o lesión a consecuencia de una acción violenta, un accidente, una enfermedad, entre otras causas. Pero, ¿qué significa ser víctima en Colombia?
Normalmente se piensa en víctimas como aquellas personas que, debido al conflicto armado interno, fueron agredidas, violentadas, o manipuladas por el Estado, grupos ilegales, e incluso por los intereses particulares de grandes empresas o políticos. Y estaríamos en lo correcto en esa apreciación. Muy de la mano de esto, según la nota del periódico “La perpetuidad del servicio a la memoria”, Carlos Granés [2] nos plantea una pregunta: ¿La víctima carga con el peso de una memoria que la define y la limita? Su respuesta es un contundente sí.

En Colombia, ser víctima se convierte en una carga pesada, una memoria que define y limita a quienes han sufrido la violencia y el conflicto. Esta memoria, impregnada de dolor y sufrimiento, no solo marca sus vidas, sino que también impone barreras a su desarrollo personal y social. Las experiencias traumáticas se convierten en una parte de su identidad, dificultando su capacidad para avanzar y superar el pasado.
La nota del periódico nos invita a reflexionar sobre un tema complejo y profundamente humano: la perpetuidad del servicio a la memoria. ¿Y qué significa esto exactamente? De hecho, a lo que se refiere el escritor con esta frase es que, las representaciones de las víctimas en el arte y la cultura pueden mantenerlas atrapadas en su papel de víctimas de manera continua, sin permitirles liberarse de esa identidad y avanzar hacia la recuperación y la autonomía.
La víctima queda así atada a un pasado doloroso. Pero, ¿cómo se deja de ser víctima? La pregunta central de este texto nos lleva a reflexionar sobre cómo podemos reconocer y honrar el sufrimiento de las víctimas sin encasillarlas en esa identidad perpetua. ¿Cómo podemos permitirles recuperar su poder y autonomía sobre su propia narrativa? ¿Cómo reivindicar a la víctima en nuestras investigaciones y discusiones sin volverla prisionera del pasado?
Creo que todos los historiadores, e incluso muchas ramas de las ciencias sociales y humanas, reconocen que el pasado puede convertirse en una prisión invisible que ata a un ciclo de dolor y sufrimiento. ¿Cómo podemos ayudar a las víctimas a romper esas cadenas del pasado y construir un futuro más positivo?
La historia pública se presenta como una herramienta poderosa en este proceso. Nos permite cuestionar los estereotipos y las narrativas preestablecidas sobre la victimización, y buscar formas más inclusivas y empoderadoras de abordar las experiencias de aquellos que han sufrido. Este escrito es, pues, un llamado a la acción para crear espacios donde las víctimas puedan no solo ser reconocidas y escuchadas, sino también encontrar el camino hacia la libertad y la reinvención en un presente que las confronta constantemente con sus recuerdos.
Haciendo énfasis en su carácter horizontal, en la colaboración, en la divulgación y en la pedagogía, la historia pública se convierte en un modo de hacer historia con todos y para todos, promoviendo una sociedad más justa y comprensiva. Es precisamente esta capacidad para involucrar a todos los sectores de la sociedad y fomentar un diálogo inclusivo lo que la convierte en una herramienta tan valiosa. La historia pública no sólo narra, sino que también educa y transforma, ofreciendo a las víctimas un espacio para reconstruir su identidad y superar las limitaciones impuestas por su memoria traumática.
La constante remembranza de eventos traumáticos impide el avance hacia la construcción de un nuevo futuro. Salir del rol de víctima no es tarea sencilla. Y de ahí la importancia de que la víctima comprenda que no solo debe liberarse del pasado, sino también reclamar su presente. Esto la lleva a reconocer su valor como persona, sus fortalezas y capacidades, y construir una vida basada en la esperanza y la posibilidad de cambio. Finalmente, los historiadores, por su parte, siempre recordarán que la agencia marca un punto central dentro de la memoria que ya no define la identidad de las personas presentes, sino que se convierte en parte de una historia más amplia que aún continúa entretejiéndose y narrándose.
* Investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático de la Fundación Grothendieck. Magíster en Historia de la Universidad de los Andes, politóloga con énfasis en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales, Tecnóloga en Negocios Internacionales del Sena- Regional Tolima.
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Referencias
- Fuente – imagen: Imagen creada en Canvas
- [1] Real Academia Española. (2024). Diccionario de la lengua española (24.ª ed.). Disponible en: https://dle.rae.es/v%C3%ADctima
- [2] Granés, C. (2022, 12 de febrero). La importancia de la víctima en el mundo de hoy, según Carlos Granés. El Espectador. https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-importancia-de-la-victima-en-el-mundo-de-hoy-segun-carlos-granes/